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¿Qué hacéis en estas situaciones? Sobre crianza

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tomassa Ver Desplegable
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Alta: 28 Noviembre 2016
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Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar tomassa Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 1:43pm
Mareta gracias, creo que dices cosas muy útiles y muy sensatas.
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bero-bero Ver Desplegable
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Alta: 13 Enero 2009
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Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar bero-bero Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 2:13pm
No estoy de acuerdo contigo Mareta, no siempre golpear un cojín es desligado del contexto, y hay muchos más ámbitos terapéuticos en los que se propone además de la psicomotricidad. También me parecería bien proponerlo en casa y en una situación concreta si a ese niño le sirve.

Me da la impresión de que lo que tú propones tiene que ver con una negación total de la agresividad natural del niño y a mí eso a la larga me parece contraproducente. Hay niños que necesitan descargar la rabia físicamente y para eso no vale envolverse en una mantita.

Intervenir cuando el niño proyecta su agresividad en un juego de peluches me parece de la misma línea, sería muy poco útil en mi opinión porque ese tipo de juego es una forma muy sana de procesar lo que sienten y de canalizar el impulso natural de agresión que poco a poco se va modulando.



Editado por bero-bero - 01 Agosto 2020 a las 2:28pm
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Lilea Ver Desplegable
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Alta: 06 Enero 2015
País: España
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Puntos: 9645
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar Lilea Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 2:57pm
Temazo el dar por sentado que nacemos con agresividad natural, cosa que resulta todo lo contrario, luego en el mundo en el que vivimos, en como nos han tratado desde nuestro nacimiento, etc, pues hace lo que hace.

Pero si, desde luego sentir ira y descargar es sano y legítimo, y añado la coletilla de que nunca haciéndose daño o haciéndolo.
Esa persona con la que estás las 24 horas de todos los días de toda tu vida, eres tú.
Fíjate como eliges tratarte.
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bero-bero Ver Desplegable
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Alta: 13 Enero 2009
Estado: Conectado
Puntos: 3197
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar bero-bero Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:01pm
Bueno, nuestro sistema nervioso está preparado para ante una situación de peligro activar los sistemas de lucha/huida/congelación. Ante todo somos mamíferos, por mucho que nos incordie serlo en nuestras sociedades. Si no fuera así no necesitaríamos la ira para nada.

Editado por bero-bero - 01 Agosto 2020 a las 3:03pm
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Victoriaa Ver Desplegable
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Alta: 24 Mayo 2007
País: España
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Puntos: 8447
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar Victoriaa Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:05pm
Escrito originalmente por Lilea Lilea escrito:

Temazo el dar por sentado que nacemos con agresividad natural   



Yo no tengo ninguna duda, para mi es lo sano y lo deseable.


Luego se pueden dar casos de no saber gestionarla/regularla tanto por exceso como por defecto.

Para mí la mayoría de las "explosiones" vienen de una represión previa externa o ínterna.

Editado por Victoriaa - 01 Agosto 2020 a las 3:07pm
Sara, sweet love of my life (23.09.2007)

"No se puede mentir al que acaba de nacer, no son las palabras lo que comprende..." Los nueve peldaños.



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bero-bero Ver Desplegable
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Alta: 13 Enero 2009
Estado: Conectado
Puntos: 3197
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar bero-bero Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:06pm
Lo que hace haber crecido en un entorno poco respetuoso, negligente o negador es que tengamos dificultades para convertir esa agresividad e ira naturales en algo que nos sirva para po er límites y crear relaciones más sanas con otros seres humanos, bien porque no podemos frenar el impulso, bien porque lo reprimimos tanto que acabamos enfermando o sometidos en relaciones de abuso.
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tomassa Ver Desplegable
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Alta: 28 Noviembre 2016
País: España
Estado: No conectado
Puntos: 504
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar tomassa Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:11pm
Pero yo creo que es más sano dar salida a esa irá por ejemplo con el deporte, descargar haciendo deporte. Que si nos acostumbramos a pegar a la almohada o a un peluche o a una puerta, no deja de ser violencia. No se, a mí me escandalizaría que mi pareja en un momento de enfado se pusiera a dar golpes a la puerta o a la almohada. Otra cosa es jugar, pero ya en una rabieta dar rienda suelta a la violencia, ni que sea el peluche, no se, me parece peligroso.
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hayat Ver Desplegable
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Alta: 24 Enero 2006
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Puntos: 24897
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar hayat Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:14pm
De acuerdo por 1000 con bero bero.

Una cosa es la agresividad y otra la violencia.

La primera es algo que nos viene de serie (una de las respuestas de la amígdala -que se activa en momentos de estrés- es el ataque) y la segunda es aprendida.

La primera nos permite la supervivencia.
La segunda no.

La primera nos permite defendernos y la segunda disfrutar del daño ajeno.

UNA CULTURA OBSESIONADA CON LA DELGADEZ FEMENINA, NO ESTA OBSESIONADA CON LA BELLEZA DE LAS MUJERES SINO CON LA OBEDIENCIA DE ESTAS. LA DIETA ES EL SEDANTE POLITICO MAS POTENTE QUE EXISTE.
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Lilea Ver Desplegable
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Alta: 06 Enero 2015
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Puntos: 9645
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar Lilea Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:15pm
Escrito originalmente por bero-bero bero-bero escrito:

Bueno, nuestro sistema nervioso está preparado para ante una situación de peligro activar los sistemas de lucha/huida/congelación. Ante todo somos mamíferos, por mucho que nos incordie serlo en nuestras sociedades. Si no fuera así no necesitaríamos la ira para nada.


Pero es que mezclar eso con agresividad es mezclar conceptos.

Claro que tenemos capacidad de defensa, aunque se las reprimamos a los niños desde que son bebés, pero nada tiene que ver eso con la agresividad natural que no existe.

Y cuando esa agresividad se da, hay que ver el origen, y desde luego no reprimirla, y esa represión se puede dar también con palabras bonitas dejando que nuestro hijo no la suelte, represión aún más dañina, porque al niño le cuesta más identificar que lo están reprimiendo.
Esa persona con la que estás las 24 horas de todos los días de toda tu vida, eres tú.
Fíjate como eliges tratarte.
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hayat Ver Desplegable
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Alta: 24 Enero 2006
País: España
Estado: No conectado
Puntos: 24897
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar hayat Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:22pm
Escrito originalmente por tomassa tomassa escrito:

Pero yo creo que es más sano dar salida a esa irá por ejemplo con el deporte, descargar haciendo deporte. Que si nos acostumbramos a pegar a la almohada o a un peluche o a una puerta, no deja de ser violencia. No se, a mí me escandalizaría que mi pareja en un momento de enfado se pusiera a dar golpes a la puerta o a la almohada. Otra cosa es jugar, pero ya en una rabieta dar rienda suelta a la violencia, ni que sea el peluche, no se, me parece peligroso.


El deporte puede servir.
Pero no siempre es posible.

Si vivimos en el campo, después de una situación complicada, podemos elegir pelear o correr hasta que no podemos más y acabamos agotadas y llenas de sudor.

Eso, en Bcn ciudad y a las 12 de la noche, estando al cuidado de alguien, es más difícil. Y llorar y dar puñetazos a la almohada, nos puede venir bien.

Yo repito que no hay nada que le funcione a todo el mundo. Y que no hay nada que funcione siempre.

Si pensamos en nosotras ... a veces necesitamos un abrazo y otras dar un grito.
A veces nos ayuda a calmarnos andar sin fin o ir al gym y otras una cena con amigas (con vino y helado de chocolate incluidos).

Eso significa que no podemos hacerlo porque vamos a acabar alcohólicas y/o bulímicas y/o vigorexicas??
No.

Solo son estrategias.
UNA CULTURA OBSESIONADA CON LA DELGADEZ FEMENINA, NO ESTA OBSESIONADA CON LA BELLEZA DE LAS MUJERES SINO CON LA OBEDIENCIA DE ESTAS. LA DIETA ES EL SEDANTE POLITICO MAS POTENTE QUE EXISTE.
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hayat Ver Desplegable
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Alta: 24 Enero 2006
País: España
Estado: No conectado
Puntos: 24897
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar hayat Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:23pm
Escrito originalmente por Lilea Lilea escrito:

Escrito originalmente por bero-bero bero-bero escrito:

Bueno, nuestro sistema nervioso está preparado para ante una situación de peligro activar los sistemas de lucha/huida/congelación. Ante todo somos mamíferos, por mucho que nos incordie serlo en nuestras sociedades. Si no fuera así no necesitaríamos la ira para nada.


Pero es que mezclar eso con agresividad es mezclar conceptos.

Claro que tenemos capacidad de defensa, aunque se las reprimamos a los niños desde que son bebés, pero nada tiene que ver eso con la agresividad natural que no existe.

Y cuando esa agresividad se da, hay que ver el origen, y desde luego no reprimirla, y esa represión se puede dar también con palabras bonitas dejando que nuestro hijo no la suelte, represión aún más dañina, porque al niño le cuesta más identificar que lo están reprimiendo.


Lo que tú nombras es violencia.

La agresividad es lo que dice bero bero
UNA CULTURA OBSESIONADA CON LA DELGADEZ FEMENINA, NO ESTA OBSESIONADA CON LA BELLEZA DE LAS MUJERES SINO CON LA OBEDIENCIA DE ESTAS. LA DIETA ES EL SEDANTE POLITICO MAS POTENTE QUE EXISTE.
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Becky L Ver Desplegable
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Alta: 12 Febrero 2020
Estado: No conectado
Puntos: 363
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar Becky L Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:25pm
Pero el niño que pega a un cojín o lanza al suelo un peluche, necesariamente va a ser un adulto que golpee puertas? Porque yo lo de golpear puertas e insultar lo he vivido muy de cerca con un familiar, y de niño le pegaban mucho, ese creo que puede ser el motivo.
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Victoriaa Ver Desplegable
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Alta: 24 Mayo 2007
País: España
Estado: No conectado
Puntos: 8447
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar Victoriaa Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:25pm
Yo creo que hay momentos que hay que saber reprimirse.



Yo tenía una "maestra" que decía que la violencia es velocidad de respuesta incapacidad de dar respetuesta en un tiempo largo...es.
Llevándolo al extremo es tan grande mi rabia, mi sensación de injusticia....que suelto una bomba...no puedo atender a razones, no puedo desarrollarlo en un tiempo lineal y zas.


Por eso sí, a veces hay que reprimirse y buscar otros caminos para canalizar nuestra agresividad.
Sara, sweet love of my life (23.09.2007)

"No se puede mentir al que acaba de nacer, no son las palabras lo que comprende..." Los nueve peldaños.



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tomassa Ver Desplegable
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Alta: 28 Noviembre 2016
País: España
Estado: No conectado
Puntos: 504
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar tomassa Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:35pm
Escrito originalmente por hayat hayat escrito:

Escrito originalmente por tomassa tomassa escrito:

Pero yo creo que es más sano dar salida a esa irá por ejemplo con el deporte, descargar haciendo deporte. Que si nos acostumbramos a pegar a la almohada o a un peluche o a una puerta, no deja de ser violencia. No se, a mí me escandalizaría que mi pareja en un momento de enfado se pusiera a dar golpes a la puerta o a la almohada. Otra cosa es jugar, pero ya en una rabieta dar rienda suelta a la violencia, ni que sea el peluche, no se, me parece peligroso.


El deporte puede servir.
Pero no siempre es posible.

Si vivimos en el campo, después de una situación complicada, podemos elegir pelear o correr hasta que no podemos más y acabamos agotadas y llenas de sudor.

Eso, en Bcn ciudad y a las 12 de la noche, estando al cuidado de alguien, es más difícil. Y llorar y dar puñetazos a la almohada, nos puede venir bien.

Yo repito que no hay nada que le funcione a todo el mundo. Y que no hay nada que funcione siempre.

Si pensamos en nosotras ... a veces necesitamos un abrazo y otras dar un grito.
A veces nos ayuda a calmarnos andar sin fin o ir al gym y otras una cena con amigas (con vino y helado de chocolate incluidos).

Eso significa que no podemos hacerlo porque vamos a acabar alcohólicas y/o bulímicas y/o vigorexicas??
No.

Solo son estrategias.


No se, acostumbrarse a golpear ni que sea la almohada, no lo veo. Como una cosa puntual vale pero hay que trabajarse la agresividad y la ira de otra manera, si físicamente haciendo deporte (si en ciudades también se puede hacer deporte cada día), ya descargas, seguramente cuando llegas a los conflictos no necesitas descargar, ya lo has hecho antes. Así que yo creo que es mejor trabajar la ira de otra manera, no diciendo o haciendo entender al niño que puede golpear objetos.
Yo tengo una hija de 20 años que practicar deporte ha sido una terapia muy efectiva para el control de la ira. No necesita ni morderse la lengua ni golpear la almohada cuando siente frustración.
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mividita Ver Desplegable
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Alta: 08 Mayo 2009
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Puntos: 10279
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar mividita Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:40pm
Escrito originalmente por hayat hayat escrito:


Yo repito que no hay nada que le funcione a todo el mundo. Y que no hay nada que funcione siempre.

Si pensamos en nosotras ... a veces necesitamos un abrazo y otras dar un grito.
A veces nos ayuda a calmarnos andar sin fin o ir al gym y otras una cena con amigas (con vino y helado de chocolate incluidos).

Eso significa que no podemos hacerlo porque vamos a acabar alcohólicas y/o bulímicas y/o vigorexicas??
No.

Solo son estrategias.


Totalmente de acuerdo. Adorar

Creo que tampoco hay que empeñarse en cuadrar el círculo y buscar la crianza perfecta. No existe un manual que valga para todo y para todos. Aunque haya quien crea que sí. Fuera de hacer barbaridades (maltrato, violencia, negligencia, las líneas rojas aquí creo que las conocemos de sobra), en mi humilde opinión tampoco hay que darle tantas vueltas ni andar autoflagelándose y rascando tanto en que si la mochila, si la represión del tal, si validación del cual, si es agresividad o descarga, si proyecto mis sombras o las del vecino. TODAS tenemos momentos y respuestas más o menos acertadas. Pero (salvo que tengamos algún desequilibrio psíquico o similar) también sabemos adaptarnos a nuestros hijos, de forma instintiva, mejor que observadores y teóricos externos, y sabemos aprender de los errores si los cometemos.

Mi único consejo, cdm2, es que conectes con tu hijo, desde la ternura y el amor que sientes por él,  y apliques el sentido común para que no se exponga a situaciones peligrosas.  Yo creo que las que estamos aquí no lo hacemos ni peor ni mejor que tú.

Si en algún momento el niño no está bien, o los padres no están bien, ahí es cuando hay que buscar ayuda. Pero si no, me parece que hay mucho margen de maniobra para criar como a una le parezca, siempre desde el sentido común y el cariño.

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hayat Ver Desplegable
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Alta: 24 Enero 2006
País: España
Estado: No conectado
Puntos: 24897
Opciones Mensaje Opciones Mensaje   Gracias (0) Gracias(0)   Citar hayat Citar  Responder mensajeRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 01 Agosto 2020 a las 3:59pm
Escrito originalmente por tomassa tomassa escrito:

Escrito originalmente por hayat hayat escrito:

Escrito originalmente por tomassa tomassa escrito:

Pero yo creo que es más sano dar salida a esa irá por ejemplo con el deporte, descargar haciendo deporte. Que si nos acostumbramos a pegar a la almohada o a un peluche o a una puerta, no deja de ser violencia. No se, a mí me escandalizaría que mi pareja en un momento de enfado se pusiera a dar golpes a la puerta o a la almohada. Otra cosa es jugar, pero ya en una rabieta dar rienda suelta a la violencia, ni que sea el peluche, no se, me parece peligroso.


El deporte puede servir.
Pero no siempre es posible.

Si vivimos en el campo, después de una situación complicada, podemos elegir pelear o correr hasta que no podemos más y acabamos agotadas y llenas de sudor.

Eso, en Bcn ciudad y a las 12 de la noche, estando al cuidado de alguien, es más difícil. Y llorar y dar puñetazos a la almohada, nos puede venir bien.

Yo repito que no hay nada que le funcione a todo el mundo. Y que no hay nada que funcione siempre.

Si pensamos en nosotras ... a veces necesitamos un abrazo y otras dar un grito.
A veces nos ayuda a calmarnos andar sin fin o ir al gym y otras una cena con amigas (con vino y helado de chocolate incluidos).

Eso significa que no podemos hacerlo porque vamos a acabar alcohólicas y/o bulímicas y/o vigorexicas??
No.

Solo son estrategias.


No se, acostumbrarse a golpear ni que sea la almohada, no lo veo. Como una cosa puntual vale pero hay que trabajarse la agresividad y la ira de otra manera, si físicamente haciendo deporte (si en ciudades también se puede hacer deporte cada día), ya descargas, seguramente cuando llegas a los conflictos no necesitas descargar, ya lo has hecho antes. Así que yo creo que es mejor trabajar la ira de otra manera, no diciendo o haciendo entender al niño que puede golpear objetos.
Yo tengo una hija de 20 años que practicar deporte ha sido una terapia muy efectiva para el control de la ira. No necesita ni morderse la lengua ni golpear la almohada cuando siente frustración.


Las terapias, como el deporte ... son carreras de fondo.

Descargar en el momento es hacer un sprint (es ese momento que o descargas o descargas, como sea pero lo vas a hacer).

Una cosa no se contradice con la otra.
UNA CULTURA OBSESIONADA CON LA DELGADEZ FEMENINA, NO ESTA OBSESIONADA CON LA BELLEZA DE LAS MUJERES SINO CON LA OBEDIENCIA DE ESTAS. LA DIETA ES EL SEDANTE POLITICO MAS POTENTE QUE EXISTE.
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Alta: 13 Enero 2009
Estado: Conectado
Puntos: 3197
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Y también estamos mezclando lo que se puede esperar de un adulto (y en su mejor versión y circunstancias), que lo que se puede esperar de un niño, y en parte por razones puramente biológicas. El cerebro cortical tarda toda la infancia en desarrollarse, mientras que el sistema límbico está prácticamente maduro desde muy pequeños. Los niños no tienen mecanismos corticales maduros para identificar la ira y canalizarla, pero sin embargo sí pueden relativamente pronto reprimirla o convertirla en otra cosa. Eso, demasiado pronto, en exceso y generalizado nos traerá gran parte de los problemas psicológicos más comunes.

Editado por bero-bero - 01 Agosto 2020 a las 4:01pm
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Alta: 06 Enero 2015
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Puntos: 9645
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Sobre la normalización de la violencia, por si a alguien le interesa leer.

https://www.crianzanatural.com/documentos/Violencia-normalizada_art277


La violencia normalizada
Publicado el miércoles, 27 de abril de 2016. Revisado el miércoles, 27 de abril de 2016.
Autor: LAURA PERALES BERMEJO
Tiempo medio de lectura: 13 minutos y 14 segundos

Lo más peligroso que puede ocurrir con algo dañino es que se normalice. Es el caso de la violencia en ciertas situaciones. ¿Qué ocurre si vemos una agresión entre adultos por la calle? Probablemente alguien llame a la policía o, si se trata de nuestro cuñado agrediendo a nuestra hermana, se intervenga (aunque en este caso, tristemente, muchas veces tampoco se hace). Pero, si se trata de unos padres agrediendo a su hijo, ¿qué es lo que pasa? Nadie reacciona. Tenemos interiorizado que los niños son propiedad de los padres y que “cada cual cría como quiere”. Hemos normalizado el maltrato a tales niveles que incluso se llega a considerar beneficioso aquello de “la torta a tiempo” o el “cachete educativo”.

¿Cómo hemos llegado a esto? La respuesta está en nuestras infancias. ¿Por qué hay personas que maltratan a sus hijos? Porque a ellos también les pegaron, les gritaron, les humillaron. Les transmitieron un modelo de conducta basado en las relaciones de poder mediante la fuerza. Les hicieron creer que se lo merecían. ¿Cuántas veces vemos en internet como ante un debate sobre el tema hay personas que justifican el cachete diciendo que a ellos les dieron alguna “torta a tiempo” y que no están mal? O que menudos eran, que se lo habrían ganado… que algo habrían hecho. Que menuda exageración llamar a eso maltrato. Estas personas, en su día víctimas y ahora las que mantienen la normalización de estas prácticas tan dañinas, no perciben que lo que han vivido les ha marcado profundamente, tanto que han interiorizado el merecimiento de las agresiones recibidas. Necesitan justificar la acción de sus padres, porque para un niño es muy difícil ver que las personas que deben protegerle son sus agresores. Si además estos niños viven un continuo ataque en el que la culpa siempre es colocada en ellos, y en su entorno el adulto es incuestionable y la autoridad a temer, lo esperable es que efectivamente sientan que se lo merecen y que está justificado. Nadie, absolutamente nadie se merece que le hagan esto, y las consecuencias van mucho más allá de la situación concreta de maltrato, incidiendo en el modelo de relación con los demás, consigo mismos, con sus parejas, etc.

¿Por qué hay personas que ante estas situaciones no intervienen? De nuevo volvemos a nuestra infancia. Nos han enseñado que no podemos cuestionar la figura de autoridad, y que el fuerte debe imponerse al débil. Esto atenta contra la propia naturaleza del ser humano, basada en la cooperación y en el cuidado de la infancia, algo que nos permitió sobrevivir como especie en nuestros inicios. Nos han enseñado a no reaccionar ante las injusticias, a no meternos, a no molestar, a quedar bien con los adultos por encima de todo, a que esto se trata de un sálvese quien pueda basado en el egoísmo, sin tener en cuenta las necesidades de los demás, desde el momento en que nos dejaron llorando solos en una cuna. Esto lo vemos incluso en situaciones de abuso sexual conocidas por adultos del entorno, que no hacen nada sólo por no señalar a otro adulto. En el caso del maltrato físico o verbal, también lo vemos. El sometimiento a la autoridad y la ausencia de respuesta ante agresiones presenciadas, o a veces hasta infringidas, fue contrastado en el célebre experimento de Milgram, donde los voluntarios propiciaban descargas eléctricas (que no eran tales, aunque ellos no lo sabían) a otra persona cada vez que fallaba en un supuesto experimento sobre la memoria. Las descargas iban subiendo de intensidad, llegando a ser potencialmente mortales. Los gritos de la persona a la que agredían no frenaban a los voluntarios, que simplemente se dejaban llevar por la figura de la autoridad, el experimentador. El 60% de los participantes llegó hasta el final, propinando descargas potencialmente mortales sin cuestionar lo que estaba ocurriendo. Este experimento fue replicado en el año 2010, con público asistente, y esta vez no solo los que daban la descarga no pararon, sino que nadie de entre el público reaccionó. El porcentaje de personas que llegaron hasta el final subió al 80%. Estamos hablando de una muestra representativa de la población. Ocho de cada diez personas lo harían.

Intervenir en estos casos es esencial. Si algo caracteriza al ser humano es la tendencia a sobrevivir, a intentar compensar, a agarrarse a algo que lo mantenga a flote. Si presenciamos una agresión física hacia un niño por parte de un adulto, interviniendo estamos dejando de normalizar la violencia y cambiando el mundo. Porque ese niño crecerá y formará parte de la sociedad del futuro. Si nos paramos a observar lo que tristemente es tan habitual, veremos que los niños, al ser agredidos por sus padres y a no ser que ya estén muy mal, lo primero que hacen es levantar la mirada y observar las reacciones del resto de adultos. Suelen encontrarse miradas hacia otro lado, normalización. Así, el niño interioriza que verdaderamente se merece aquello y que este es el modo de funcionar. Pero, ¿qué ocurre si el niño, en ese mar de indiferencia, un día se encuentra con una mirada amiga? ¿Qué ocurre si alguien le sonríe? ¿O si se acerca a él, sin centrarse en increpar al adulto, se agacha y suelta una frase tan balsámica como “nadie se merece que le peguen”? Ese niño va a aferrarse a ello. Aunque en casa le den una paliza, saldrá adelante. Porque lo que más le duele y deja heridas más profundas no es la torta física, sino la emocional. Aquí, el resultado se consigue en cuanto se interviene. Lo que ocurra después con el otro adulto no importa. Pueden reaccionar increpándonos, aunque lo más habitual es que les choque tanto esta reacción que se queden paralizados. En este punto, vuelvo a preguntar: si fuese un adulto agrediendo a otro, ¿nos plantearíamos todo lo que nos estamos planteando ahora mismo al leer este párrafo? ¿O intervendríamos sin dudarlo para ayudar a nuestra hermana? ¿Por qué el patrón de respuesta es diferente? ¿Por qué nos lo planteamos? Normalizamos la violencia hasta el punto en que lo trágico de los accidentes de avión se mide en función de los compatriotas que viajasen a bordo. Los atentados del 11 de septiembre “no eran aquí”. Los inmigrantes mueren en el mar o en una valla que vulnera los derechos humanos, pero están lejos y no los vemos. Nuestra vecina pide socorro mientras su marido le da una paliza, pero nos hacemos los sordos porque no nos ve. Las mujeres sabemos que si alguna vez nos intentan violar, más nos vale gritar “fuego” para que la gente salga a ayudarnos. La cobardía y el egoísmo marcan nuestras vidas. Si no nos ven o es alguien invisible socialmente, como lo son los niños, legitimamos la violencia. Porque es lo que hemos vivido, y es imperativo cambiarlo.

Nos llevamos las manos a la cabeza ante el acoso escolar. Pero, ¿qué les hemos enseñado a los niños desde que eran bebés? La ley del más fuerte, el abuso, las relaciones de poder, que nada tienen que ver con la vida. Castigos, cachetes, gritos, humillaciones. Les hemos tratado como si fuesen invisibles, pisoteando sus derechos y sus necesidades. Además, no pueden hacer lo que necesita cualquier cachorro, que es jugar, saltar, estar constantemente en contacto con la naturaleza. Como va a hacerse esto, si antes hemos roto la primera necesidad cuando eran bebés, el estar pegadito a su madre. Estas necesidades primarias no son compatibles con nuestro modo de vida. Así, el día a día del niño medio es estar encerrado en su casa viendo la televisión o en la escuela, sentado, forzando un aprendizaje que debería ser vivencial, que debería ser placentero y productivo, pero que se convierte en algo obligatorio que va mermando sus capacidades naturales. Rodeado de adultos que utilizan castigos, amenazas, y que a veces hasta pegan. Porque en los adultos estas son “herramientas educativas”, pero en los niños que reproducen aquello que ven y viven, son motivo de rechazo y castigo.

Se nos olvida que no es lo mismo defensa que ataque, y que debemos intervenir solo cuando sea necesario, ya que no es lo mismo que dos niños quieran un mismo juguete o defiendan su espacio vital, que una situación violenta. Nos han enseñado que el conflicto hay que evitarlo a toda costa, con lo cual no sabemos afrontarlo, y además que debe terminar identificando a los culpables. Paradójicamente, los adultos tendemos a intervenir cuando no es necesario, y a no hacerlo cuando sí lo es. El efecto que conseguimos interviniendo ante la defensa legítima es la merma progresiva de esta capacidad, de la formación del yo, de la capacidad de decir que no, de luchar por nuestras necesidades, por nuestros derechos. Cómo nos cuesta a los adultos decir que no a algo o pedir un favor. Vivimos en un mundo donde los derechos son pisoteados a diario mientras nos quejamos en las redes sociales. Hemos ido perdiendo la capacidad de defendernos, acumulando tensión que se ha convertido en ataque, en violencia. La misma que luego descargamos en los niños. Una persona con su capacidad de defensa intacta, se levantaría e intervendría durante el experimento de Milgram.

Alguien que ha vivido la represión de la legítima agresividad defensiva, que ha acumulado tensión y rabia por todo lo que le ha ido ocurriendo, que ha mamado de este modelo violento del mundo de los adultos, que no ha podido vivir el vínculo primario o este se encuentra dañado, al que se le ha negado la vivencia desde el placer y además se ha cortado su saludable sexualidad (como podemos ver en los estudios antropológicos de J. W. Prescott), va a convertirse en una persona destructiva, violenta, que busca presenciar situaciones así. Por eso, en nuestra sociedad desnaturalizada, triunfan espectáculos violentos como las corridas de toros, los programas del corazón, las fiestas populares donde se maltrata a los animales, existen las guerras, las violaciones, el maltrato en toda su amplitud, etc.

Así, el niño que lleva en sus hombros tan tremenda carga de tensión acumulada desde que era un bebé, desde aquel parto violento y tantas otras cosas que ya ha vivido y que van destruyendo su capacidad de contacto, que además vive en un mundo basado en el acoso y la violencia, comienza a hacer lo mismo. Le han enseñado que la defensa no es legítima, pero si lo es el ataque. Surge el acoso escolar.

¿Qué proponemos entonces los adultos? Lo más habitual es encontrar una de estas posturas:

Ignorar el asunto aduciendo que “son cosas de niños”. Aquí se nos olvida de nuevo la diferencia entre defensa y ataque. Además, juega un papel muy importante la incapacidad de ver al otro. Si no me pasa a mí, no me incumbe. Asistimos como espectadores, sin más. Porque esta capacidad de contacto se gesta durante los primeros tres años… la raíz de la empatía se encuentra en el contacto que hemos recibido en estos años tan importantes. Ni los adultos ni los niños con esta capacidad mermada van a intervenir en estas situaciones. Además, los niños, mediante el ejemplo adulto, van interiorizando que no se debe intervenir y que lo único que importa en esta vida son las necesidades propias. Recordemos que en los conflictos infantiles no se debe intervenir a menos que sea necesario. Una situación de acoso es uno de estos casos.
Señalar y castigar al acosador. Se nos olvida que ha sido el primer acosado, y además perpetuamos exactamente el mismo modelo que estamos rechazando en el niño. Buscamos culpables en vez de buscar soluciones, es lo que sabemos hacer. Ante una situación de violencia entre niños, hay que intervenir, pero no buscando culpables, sino para evitar que se hagan daño. Los adultos debemos ser las personas que protegemos, no las que agredimos. Pero confundimos los términos y les instamos a que se “chiven” para castigar al infractor, en vez de propiciar un ambiente donde las capacidades del niño no se vean mermadas, pero donde haya adultos de referencia y protección. Donde los niños, si realmente lo necesitan, puedan acudir al adulto, pero no para castigar a otro, sino para precisamente ayudar y proteger a todos los implicados. Es urgente un cambio de mentalidad, para darnos cuenta del mensaje que estamos dando a los niños, porque estamos castigando lo mismo que hacemos nosotros, y además el castigo consiste en la misma conducta que rechazamos.
Programas como KIVA, en Finlandia, tienen una parte muy buena que se centra en el fin de la pasividad ante la violencia, en la intervención. Pero vuelven a centrarse en acosar al acosador, en aislarle y señalarle. Si en vez de esto vemos a todos los niños como víctimas del sistema en el que vivimos, si entendemos, si protegemos pero no a costa de agredir, si el niño agredido llega a entender que el que agrede lo hace porque lo está pasando mal, si el niño que agrede entiende que aunque paremos la agresión vamos a tenderle una mano, a ayudarle, a preguntarle por qué ha necesitado hacer eso, si familia y escuela trabajamos unidas, si empezamos a ver más allá del síntoma y actuamos en la crianza desde el momento de la concepción, favoreciendo una crianza respetuosa, concienciando a la sociedad… entonces, el mundo será un lugar diferente.

Referencias y bibliografía:

“La paloma asesinada. Acerca de la violencia colectiva”. Henri Laborit. Ed. Laia.
“La naturaleza de la agresividad humana”. Ashley Montagu. Ed. Alianza Universidad.
“Violencia entre personas”. Hendrik Vaneeckhaute.
“Social Psychology and Intergroup Relations”. M. Billing. Academic Press.
“Psicología de masas del fascismo”. Wilhelm Reich. Ed. Bruguera.
“Amar sin miedo a malcriar”. Yolanda Gonzalez Vara. Ed. Integral.
“El placer corporal y el origen de la violencia”. James W. Prescott. "The Bulletin of the Atomic Scientists", Noviembre, 1975 páginas 10-20.
“Preservando la agresividad”. Maite Sánchez Pinuaga. Artículo para Crianza Natural.
“Conflictos entre los niños”. Hendrik Vaneeckhaute.
“Obediencia a la autoridad. Un punto de vista experimental”. Stanley Milgram. Ed. Desclee de Brouwer.
“Introducción a una biología del comportamiento. La agresividad desviada”. Henri Laborit. Ed. Península.
“La agresividad infantil”. Hendrik Vaneeckhaute.
“Aprendizaje social y desarrollo de la personalidad”. Albert Bandura y Richard Walters. Alianza editorial.
“¿El final del asesinato de Cristo?”. Michel Odent. Revista L´ARC, nº 83.
“Agresividad, sadismo e impulso amoroso en el proceso de crecimiento”. Xavier Serrano Hortelano (dentro del libro “Al alba del siglo XXI. Ensayos ecológicos postreichianos”. Ed. Orgon).
“Sobre la agresión: el pretendido mal”. Konrad Lorenz. Siglo XXI.
“El origen del odio”. Alice Miller. Ed. Sine Qua Non.
“Agression: A Social Learning Analysis”. Albert Bandura. Englewood Cliffs, N.J.: Prentice Hall.
“Cuando la violencia no siempre se ve”. María Montero Ríos. Revista Energía, carácter y sociedad, vol. 14 (1 y 2). Páginas 179-189.
“Aspectos psicodinámicos de la violencia”. Javier Castillo. Revista Energía, carácter y sociedad, vol. 5 (1 y 2). Páginas 181-187.
“Estudio del comportamiento de la obediencia”. Stanley Milgram. Revista Journal of Abnormal and Social Psychology.
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El artículo no es que sea muy del tema del que estamos hablando, pero he hecho una lectura rápida y yo creo que es muy coherente con lo que decimos hayat, yo y otras, incluso habla del valor de la agresividad natural. ¿Dónde ves tú la divergencia?

Editado por bero-bero - 01 Agosto 2020 a las 4:48pm
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Yo creo que estamos mezclando conceptos que no tienen que ver, pero bueno. Lo de envolverse en una manta lo he dicho como ejemplo de aquellos niños que necesitan contacto pq tienen algún problema de integración sensorial, que suelen ser muy físicos y les suele calmar mucho.
Intervenir en el juego del niño yo no lo haría, en el supuesto que habéis dicho de que pega q a un muñeco o hace que entre ellos se peguen. Es juego simbólico que sirve como aprendizaje. Los niños juegan para comprender y repiten situaciones y patrones en el juego para intentar entender. La violencia y la agresividad existe, y jugando a hacer que dos muñecos se peguen lo que hace es explorar los límites, las consecuencias, etc en un entorno seguro que es el juego. Luego, en otro momento de la vida (que hay muchos) podemos aprovechar para hablar de la importancia de no ser violento, o incluso mejor, dar ejemplo. Esto no tiene nada que ver con dejar u ofrecer que ante una situación de frustración o enfado el niño se ponga a golpear lo que sea. Y desde luego, no es lo mismo que al niño le salga de forma natural hacerlo (porque aún ko controla su impulsividad) a fomentarlo como recurso. Esta última situación que describo no tiene nada que ver con unos niños jugando a pegar, a matar o lo que sea. Una cosa es el juego, como mundo simbólico en el que el niño construye su pensamiento, y otra cosa es una reacción en una situación real.
Siento no poder argumentar más, escribir desde el teléfono y con el WiFi que falla no me da para más.
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